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lunes, julio 23, 2007

Detesto a la gente que manda algún video sentimental de you tube por mail para que lo veamos. Si yo tuviera que mandar por mail todas las cosas de you tube que me gustan debería estar al menos durante tres semanas enviando correos a toda hora. Vade retro!

Y otra cosa. Me gustaría saber cómo habrá hecho Niño Pol para encontrar en buena calidad este video que estuve buscando en vano en mis cinco o seis últimas incursiones youtubeanas. Por lo que veo él tampoco lo pudo encontrar en castellano, pero al menos sí está completo. ¿Y vieron que no se lo mandé a nadie, a pesar de que ahora lo tengo en mi poder?

martes, junio 26, 2007

Molesto: que el conductor del camión de la basura decida compactar justo en la puerta de tu casa.

viernes, junio 22, 2007

Pasa en el banco

Indumentaria: pantalón "de vestir" negro con campera inflada amarilla. Botas de punta fina. Hebillas blancas en el pelo reforzadas con invisibles.
Accesorios: mil papeles distintos en la mano, sobre el mostrador, y más. Algunos amarrados con una banda elástica.
Maneras: masticaba algo así como un chicle con la boca abierta y se comía las eses.
Acompañamiento: otra piba al lado, callada y absorta en acomodar los papeles (¿sería su asistente?).

Por si fuera poco el tiempo que corría inefable con ella acaparando la caja, le pregunta al rubicundo cajero (cuando le da un vuelto que, por supuesto, no es el último trámite que deberá recibirle):
Mina (con mohínes seductores): ¿tené monedas de dos peso’?
Cajero (contando más plata): mmffsbsbs… ¿eh?
Mina: es una edición limitada.
Cajero: Ajá. No, no tengo.
Mina (revuelve el estuche de notebook que usa de cartera y saca una moneda bastante grande) Son éstas… (nuevo mohín seductor y exhibición de moneda con inclinación de cabeza y caída de ojos).

Lariten piensa (detrás, en la cola): Y si ya la tenés a la moneda, pa qué pedís… salame!

Mina saca una boleta de Edelap, paga y después la amarra a una billetera gorda y espantosa con otra bandita. Por fin se da vuelta para irse y horror! Lo que estaba masticándole en la cara y con la boca abierta al cajero eran chocolinas. Quedaban dos sobre el mostrador, que fueron secuestradas rápidamente y metidas en el bolsillo de la campera (inflada).